La migración ha sido un elemento fundamental en la historia de México, un proceso que ha dejado una huella profunda en las vidas de millones de mexicanos, tanto en nuestro país, como en su destino. A lo largo de los años, los mexicanos han sido una de las comunidades más numerosas en los Estados Unidos, un país al que han llegado en busca de mejores oportunidades laborales, económicas y de vida. La última colección de Willy Chavarria, no solo se presenta como una propuesta estética, sino como una reflexión sobre las experiencias de los migrantes mexicanos, el trabajo en el extranjero y los cambios en las políticas migratorias en Norteamérica.
Willy Chavarria, reconocido por su enfoque de la moda como un vehículo para contar historias culturales y sociales, ha utilizado su plataforma para explorar temas de identidad, trabajo y resistencia. En su última colección, presentada en el marco de la Semana de la Moda de Nueva York, el diseñador tejió una narrativa visual que refleja la experiencia de los migrantes y las tensiones en torno a las políticas migratorias que impactan a las comunidades mexicanas en los Estados Unidos. Esta colección es un comentario directo sobre las luchas de los migrantes y su adaptación en un sistema que muchas veces los margina.
La historia de la migración mexicana a los Estados Unidos se remonta a principios del siglo XX, cuando miles de mexicanos cruzaron la frontera en busca de empleo en las industrias agrícolas, de construcción y manufactura de los Estados Unidos. Sin embargo, la migración no es solo un fenómeno económico; también es una respuesta a las dificultades sociales y políticas que enfrentan los migrantes en sus lugares de origen. La BBC, en su artículo sobre la migración mexicana, describe cómo, a lo largo de los años, la migración de los mexicanos ha sido esencial no solo para la economía estadounidense, sino también para la identidad cultural de este país, subrayando cómo los migrantes han contribuido a la construcción de una América diversa y multicultural. En sus palabras, "La migración mexicana no es solo un tema de economía, sino un legado cultural que ha influido profundamente en la sociedad estadounidense".
Chavarria, nacido en California de ascendencia mexicana, ha crecido inmerso en una realidad marcada por la migración, lo que le ha permitido abordar estos temas con una mirada introspectiva y comprometida. En la colección primavera 2025, Chavarria no solo explora la estética del trabajo físico y manual —que muchos migrantes mexicanos desempeñan en sectores como la construcción y la agricultura— sino que también rinde homenaje a la resiliencia de esta comunidad, aludiendo a la idea de que la moda puede ser una herramienta poderosa para visibilizar la lucha de los migrantes y su dignidad. Las prendas presentadas en la pasarela, que incluyen trajes de trabajo transformados en piezas de alta moda, camisas con detalles que evocan la bandera mexicana y colores vibrantes que remiten a la cultura popular, reflejan esta dualidad: por un lado, la crudeza del trabajo migrante, y por el otro, el orgullo y la dignidad de quienes lo realizan.
El trabajo de los migrantes mexicanos en los Estados Unidos ha sido históricamente invisibilizado, a pesar de que representan una parte fundamental de la economía estadounidense. Según el sociólogo Alejandro Portes, los migrantes mexicanos no solo ocupan los trabajos más difíciles y peor remunerados, sino que también enfrentan condiciones de vida precarias. Sin embargo, Portes también argumenta que la migración ha sido un proceso de “adaptación cultural” en el que los migrantes han logrado crear una identidad híbrida que integra lo mejor de ambas culturas, la mexicana y la estadounidense. Esta “cultura híbrida” se ve reflejada en la colección de Chavarria, que fusiona elementos del vestuario tradicional mexicano con cortes y siluetas contemporáneas. El diseñador no solo pone de relieve la estética del trabajo físico, sino que también resalta la fuerza y la dignidad del migrante a través de sus prendas, desafiando los estereotipos de los mexicanos como “trabajadores invisibles” y ofreciéndoles una visibilidad que muchas veces se les niega en la sociedad.
En el contexto actual, las políticas migratorias en Norteamérica han experimentado cambios significativos. Bajo la administración de Donald Trump, las políticas hacia los migrantes se endurecieron con medidas como la construcción de un muro en la frontera y la implementación de medidas más estrictas para la deportación de indocumentados. Sin embargo, con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, hubo promesas de revertir estas políticas y ofrecer una aproximación más humanitaria. A pesar de ello, la situación de los migrantes mexicanos y latinoamericanos sigue siendo precaria. De acuerdo con un artículo de Vogue sobre la última colección de Willy Chavarria, el diseñador aborda precisamente estas tensiones sociales y políticas a través de sus prendas. Las siluetas amplias y los detalles que parecen sacados de la ropa de trabajo de campo reflejan la deshumanización y la lucha por la supervivencia que enfrentan muchos migrantes. La pasarela, con su mezcla de protestas visuales y una afirmación de identidad cultural, se convierte en un grito sutil contra las políticas que siguen marginando a los migrantes en los Estados Unidos.
Las políticas migratorias no solo son un tema que se debate en Estados Unidos, sino también en Canadá y México, con actores políticos relevantes involucrados. En los últimos años. La relación entre Donald Trump, Justin Trudeau y Claudia Sheinbaum ha añadido otra capa de complejidad a la dinámica migratoria en América del Norte. La postura de Donald Trump hacia la inmigración se ha caracterizado por su enfoque nacionalista y antiinmigrante, algo que generó fuertes tensiones tanto con el gobierno canadiense de Trudeau como con el mexicano. Trump, con su promesa de "hacer América grande otra vez", implementó políticas como la separación de familias en la frontera, lo que tensionó aún más las relaciones entre México y Estados Unidos.
Los aspecto clave en la colección de Willy Chavarria son los detalles estilísticos que refuerzan la narrativa sobre la experiencia migrante. Chavarria ha incorporado elementos visuales que evocan la cotidianidad y los trabajos más comunes de los migrantes mexicanos en el extranjero. Las llaves utilizadas por el personal de seguridad, por ejemplo, se presentan como un símbolo del control y la vigilancia a la que muchos migrantes se ven sometidos en los Estados Unidos. En muchos casos, los mexicanos desempeñan trabajos de seguridad o mantenimiento, roles a menudo invisibilizados pero cruciales para el funcionamiento de la economía estadounidense. Estos detalles de llaves, que aparecen en las prendas como broches o adornos, son un guiño a esa invisibilidad, pero también a la importancia de esos trabajos dentro de la estructura social y económica.
Otro de los elementos destacados en la colección son los pantalones anchos y la ropa sin color, una referencia clara a los uniformes de trabajo que muchos migrantes utilizan en sus empleos. Chavarria utiliza estos detalles estilísticos para hacer un llamado a la dignidad de esos trabajos, transformándolos en piezas de alta moda. La ropa sin color, además de evocar la simplicidad y la funcionalidad de los uniformes, también remite a la idea de anonimato y uniformidad a la que los migrantes a menudo se enfrentan, siendo vistos como una masa homogénea, sin identidad ni rostro. Sin embargo, al llevar estos elementos al ámbito de la pasarela, Chavarria les otorga una nueva dimensión, haciendo de ellos una declaración de resistencia y de identidad.
La colección de Chavarria no es un comentario crítico sobre la migración y las políticas migratorias que impactan a millones de mexicanos y latinoamericanos. A través de su trabajo, Chavarria ha logrado fusionar moda, política y cultura de una manera única, utilizando su plataforma para visibilizar las luchas y dignificar a una comunidad que ha sido históricamente relegada. De esta manera, la pasarela se convierte en un espacio para la reflexión, una protesta silenciosa pero potente contra la injusticia, y una afirmación de la fuerza y la identidad de los migrantes mexicanos en Norteamérica.